Basta con tener un título de idiomas para poder ser traductor/a
Muy a menudo oigo que tal persona está complementando sus ingresos con trabajos de traducción y tal otra está buscando trabajo como traductora en base a sus conocimientos lingüísticos avanzados. Muchas son las personas que creen que basta con saber idiomas para ser traductor, o que bilingüe y traductor son sinónimos. Si usted está buscando trabajo, y está contemplando sacar provecho de sus conocimientos avanzados de idiomas para ejercer de traductor/a, le resultará muy útil seguir leyendo este artículo. Mi propósito no es desanimarle como si el mundo de la traducción fuera asequible a unos pocos elegidos, porque en Buscatraductor nos esforzamos por construir puentes, no por cerrarle puertas a nadie. Lo que sí espero conseguir es aclarar por qué todavía no está listo/a para ser un buen traductor. Hablo desde la experiencia: antes de estudiar traducción, estudié idiomas, hice favores de traducción a familiares y a amigos, y hasta llegué a buscar encargos de traducción para ganar un poco de dinero mientras terminaba la carrera. Luego me matriculé en una carrera dedicada a la traducción, y me di cuenta de todo lo que conllevaba el traducir, me di cuenta de todos los conocimientos y toda la experiencia que mi carrera de idiomas no me había brindado, y cuando miro atrás ¡me alegro de haberme limitado a traducir para mi familia entonces!
No me malinterprete: dominar idiomas es imprescindible a la hora de ser traductor, pero sólo es la base. Es como si dijera “Sé correr, corro desde que tengo año y medio, y no se me da nada mal, así que voy a ganarme la vida como atleta profesional. Poder correr es una condición sine qua non, pero clasificarse y ganar carreras requiere entrenamiento, constancia y orientación. Implica también especializarse según los talentos que uno tiene, porque es muy difícil que se alcance un nivel competitivo en ambas disciplinas de velocidad y fondo. Y uno tiene también que cuidarse con una dieta especial, con ejercicios de musculación, etc. Al fin y al cabo, ser atleta profesional es mucho más que correr y lo mismo pasa con la traducción. Por lo tanto, si maneja por lo menos dos idiomas y se está planteando ser traductor, ¡fenomenal!, tiene los cimientos necesarios para emprender el viaje con destino final al “Ejercicio profesional de la traducción”, pero no se salte las etapas intermediarias de aprendizaje y formación, o no llegará sano y salvo a su destino.
Para formarse, lo más obvio sería a través de un curso o una carrera universitaria. En los dos países que mejor conozco, España y Francia, las antiguas licenciaturas de traducción e interpretación pasan a ser másters (o grados). Mi experiencia en Francia fue que con cualquier diplomatura/licenciatura (no necesariamente de idiomas) y después de una prueba de acceso, se puede entrar en el cuarto o hasta en el quinto curso directamente y salir titulado en tan solo uno o dos años de estudio. No sé exactamente cómo funcionará en otros países, pero probablemente también existan puentes y posibilidades de convalidación de los títulos y de la experiencia. La gran ventaja de una carrera universitaria es que los tres elementos clave de aprendizaje están reunidos: teoría, práctica y seguimiento. Así pues una carrera:
- le dará una visión amplia de la traducción como disciplina y negocio,
- le proporcionará una orientación personal así como la posibilidad de cometer errores y aprender de ellos sin presión ni consecuencias,
- le familiarizará con temas fundamentales para el desempeño de la traducción –como la documentación, la terminología, la especialización y las tarifas,
- le proporcionará un marco oficial para ejercer profesionalmente durante unos meses en empresas que se comprometen en aconsejarle y ayudarle,
- etc.
Éste es el camino que seguí yo, y estoy satisfecha con ello. Pero no es el único válido. No todos los traductores buenos han estudiado traducción de manera tan formal, y aún menos cuándo hoy en día hay tantas oportunidades de estudiar fuera del aula. Lo que importa es entender los mecanismos y las implicaciones de la traducción, sea cual sea la forma de aprendizaje. Uno puede seguir blogs, participar en foros, leer textos en idioma original y luego leer la traducción y analizar cómo se hizo, leer revistas y libros dedicados a la traducción, solicitar prácticas uno mismo, buscar a un mentor que le guíe… Hay un sinfín de posibilidades de información y formación, y usted puede trazar la ruta que mejor le convenga para llegar al destino que se ha planteado alcanzar.
Para resumir: si usted tiene un talento y/o un interés en comunicar mensajes y desea utilizar sus conocimientos lingüísticos (tanto de lenguas extranjeras como de su proprio idioma), la traducción es la profesión que le conviene. Siga en esta vía: infórmese y fórmese, pero no se lance a ciegas. Recuerde que de momento usted es como un diamante en bruto: tiene calidades intrínsecas imprescindibles, pero no saldrá a relucir hasta que reciba el tratamiento adecuado.
Más ideas preconcebidas aquí.


¡Cuánta razón tienes, Gaëlle! A menudo se me presentan clientes (para traducciones públicas, o juradas como las llaman en España, que dicen “tengo una sobrina, o sobrino, o algún otro pariente, que sabe inglés”, como argumento de que en realidad tienen quien les traduzca pero vienen a mí porque necesitan la firma de un traductor público, a ver si con eso logran una tarifa menor…..y a menudo presentan ya un “texto traducido” (plagado de errores la mayor parte de las veces).
Es un preconcepto, o más bien un prejuicio muy generalizado, que basta con estar egresado de algún instituto de idioma extranjero para sentir que se tiene capacidad o título para traducir. Y no es así. Lo que se adquiere en una educación universitaria o terciaria específicamente orientada a la traducción, es invalorable y a la vez insuficiente; invalorable porque nos otorga capacitación, herramientas, teoría y práctica en el arte y oficio de traducir; e insuficiente porque los profesionales conscientes consideramos esa educación no como una meta alcanzada sino como una plataforma que nos sirve de base para seguirnos especializando y perfeccionando cada día. No solo los profesionales médicos deben seguir estudiando toda la vida: también los profesionales del lenguaje, en cualquiera de sus ramas, y ello nos incluye a los traductores.
Felicitaciones por un muy bien articulado artículo, si se me permite la redundancia. Estas cosas hay que repetirlas hasta el cansancio, porque hay mucha gente que las ignora.
Hola Nélida,
Muchas gracias por comentar y por tus felicitaciones. ¡Y bienvenida a Buscatraductor! Estoy preparando más artículos sobre este tema, y otro sobre la traducción automática. Pero hace falta tiempo para redactarlos claramente así que poco a poco. Espero que sigas revisando el blog y sigas comentando los temas que te interesen.