El traductor y el intérprete son diccionarios enciclopédicos
“Cómo que no sabes cómo se dice “vástago de arrastre” en inglés… ¿no eras traductora?”
Me ha pasado en varias ocasiones: alguien me hace preguntas sobre vocabulario muy técnico y se queda perplejo -a punto de cuestionar mi profesionalidad- si le contesto que no tengo ni idea pero que lo voy a investigar.
Dentro del ámbito popular, se suele pensar que el traductor, el intérprete y el terminólogo se saben todas las palabras del mundo en varios idiomas. Pero esto no es cierto. ¿Sería usted capaz de expresarse (en su idioma) sobre cualquier tema? ¿Conoce usted el vocabulario de todos los temas que existen en esta vida, incluso temas muy específicos? Por ejemplo, ¿mecánica ondulatoria? A no ser que sea físico o se haya aficionado a la física, probablemente no. Y la razón es muy sencilla: las palabras no van sueltas por el mundo, sino que sirven para expresar un conocimiento. Por lo tanto, lo que usted sí sabe es hablar de sus aficiones y sus especialidades.
Lo mismo le ocurre al profesional de los servicios lingüísticos: en los idiomas con los que trabaja tiene un amplio conocimiento del vocabulario básico y también domina el vocabulario técnico de los ámbitos que le apasionan o en los que se ha especializado. En los demás ámbitos, es muy probable que no conozca el vocabulario, sencillamente porque no tiene los conocimientos asociados a dicho vocabulario. Por eso, a la hora de elegir a un profesional para llevar a cabo una traducción u otro servicio lingüístico, siempre hay que fijarse en sus especializaciones. Traducir no es cambiar una palabra por otra, sino transmitir ideas y conocimientos de un idioma a otro. Y, obviamente, uno no puede transmitir conocimientos que no tiene.
Ahora bien, puede ocurrir que un profesional se tope con conceptos que desconoce; por muy especializado que esté, tampoco lo puede saber todo. Pero esto no tiene por qué ser un problema, puesto que el profesional tiene la aptitud para investigar y aprender más. Para lograrlo, se puede apoyar, no sólo en herramientas diseñadas para su profesión, sino también en libros, páginas web, documentos de referencia y expertos.
Por lo tanto, y volviendo al ejemplo inicial, ¿cómo puede un traductor conocer la traducción exacta de “vástago de arrastre”? Bien estando especializado en la extracción del petróleo, o bien habiéndola averiguado después de investigar este tema con los distintos recursos que tiene a su disposición.

¡Es cierto! Además, según yo, es muy importante la aptitud del profesional. El que sabe que no sabe es muy probablemente mejor traductor que él que se pone de sabelotodo. Nadie se lo sabe todo, hay siempre algo que averiguar.
¡Hasta la vista!