Comunicación multilingüe: un arte y un negocio

Sobre traducción, interpretación, revisión, localización, terminología y gestión de proyectos

Todo traductor es bilingüe y todo bilingüe es un buen traductor

Dentro del ámbito popular, esta opinión está muy extendida entre las personas, pero también es una de las que más irritan a los profesionales de la comunicación multilingüe. Un traductor no es necesariamente bilingüe, en el sentido estricto; es decir, no se expresa como un hablante nativo en todos los idiomas en los que trabaja. La traducción, siendo una labor escrita, no exige de sus profesionales una entonación ni un acento perfecto.

Antes de seguir más adelante, es importante distinguir aquí entre el idioma de partida y el idioma de llegada. El idioma de partida es el idioma del texto original, mientras que el idioma de llegada es el idioma del texto traducido. Lo imprescindible para ser un buen traductor es, en primer lugar, un conocimiento profundo del idioma de partida, de la cultura de los países donde se habla, de las costumbres que rigen la comunicación, etc. Pero eso no tiene nada que ver con hablar perfectamente, sino que dice relación con entender y percibir matices. En segundo lugar, también es necesario un excelente dominio del idioma de llegada, tanto desde el punto de vista de la comprensión, como desde el de la expresión. Por eso, la deontología del traductor estriba en que sólo se debe traducir hacia su idioma materno, porque es el único idioma en el que uno se expresa con toda fluidez.

Ahora bien, en la práctica se encuentran traductores que lo hacen hacia idiomas que no son su(s) idioma(s) materno(s). Esta situación se da, por ejemplo, para las especializaciones punteras o los idiomas raros, es decir que poca gente domina y para los que no hay muchos traductores. Pero, en general, más vale contratar a un traductor que traduce hacia su idioma materno, a no ser que se trate de una persona cuyo nivel se aproxime al casi-bilingüismo y que un nativo revise la traducción.

Tampoco es cierto pensar que cualquier persona bilingüe nativa debiera ser un buen traductor. El bilingüismo es una doble capacidad de expresión, lo que no tiene consecuencias directas con la capacidad para transmitir un mensaje de un idioma a otro. Ahora, si se trata de un buen traductor y además bilingüe, ¡fenomenal!

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